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Notas del Libro de Rut

por T. Austin-Sparks

Capítulo Uno


De manera peculiar y en gran parte debido a su profundidad y brevedad, este libro expone la fe a través de la adversidad, hacia un ensanchamiento, establecimiento y vida. Eso sería muy evidente si usted leyera el librito de principio a fin.

Si yo tuviera que escoger una porción en particular de este libro, que en mi opinión dé la clave de él, tomaría la última expresión de Rut 4: 5, “…para que restaures el nombre del muerto sobre su posesión”. Y le podría añadir lo que dice en la primera parte de 4: 15, “el cual será restaurador de tu alma…” A mi parecer todo en el libro de Rut gira alrededor y encuentra su punto focal en esa porción del versículo 5.

Por consenso y acuerdo universal, este libro lleva el nombre de Rut, pero, ¿por qué no Booz? Para comenzar, él era un hombre sin punto de comparación individual. Era un hombre rico, religioso y muy respetado, un hombre de gran personalidad, un ciudadano honrado y distinguido. Parece haber sido el actor principal y mayor responsable en este drama. Era de Israel. ¿Quién era Rut? ¿Qué era Rut? Era una viuda; no hay nada vergonzoso en eso. Era una moabita, y había mucho de vergonzoso y deshonroso al respecto. Vamos a ver que ella era una extraña, una extranjera en la tierra. ¿Por qué pasa el libro a la historia con su nombre? Bueno, en primer lugar, por el mensaje del libro, pero más que eso, porque es la suma de toda la Biblia.

Todo el plan de redención, sus principios y sus glorias, se reúne en este pequeño libro. Usted puede leerlo en diez minutos. No hay libro más completo en la Biblia, con respecto a los principios de la redención de Dios. Este libro tiene que ser rescatado del “asiento de atrás” y confío que podamos hacer algo al respecto. Ya he dicho que todo el plan de redención es hallado aquí en principio. ¡¡Cuánta ayuda hay en él para la vida del pueblo de Dios!! Confieso que aunque lo he leído muchas veces y lo conozco desde hace muchos años, recientemente, en tempranas horas de la mañana y en el lejano oeste de Estados Unidos, ha venido un nuevo deleite a mi corazón mientras meditaba en él.

Bien, vamos a entrar y a comenzar a extraer o a tomar nota de algunas de las cosas hermosas y maravillosas que él tiene que decirnos.

El libro es muy simple, ¿no es cierto? No hay nada profundo en él. No estamos tratando con misterios, es el libro más fácil de leer. Así que, estas cosas maravillosas acerca del Señor y Su pueblo, usted y yo, son presentadas a nosotros de la manera más simple, sin ninguna tensión y esfuerzo. Sin embargo, no debemos tropezar en su simplicidad. Este libro y su mensaje se desarrollan a lo largo de ciertas líneas claramente discernibles que corren de principio a fin.

Notemos su entorno histórico. ¿A qué época de la historia del Antiguo Testamento pertenece? Eso es afirmado para nosotros en la primera frase: “Aconteció en los días que gobernaban los jueces”. A pesar de que debe haberse escrito mucho después de esos días, su propia evidencia interna muestra que fue cuando gobernaban los jueces, no después. No es una secuela del libro de los Jueces, esto verdaderamente sucedió en los días de los Jueces.

Ahora necesitamos recordar el contenido del libro de los Jueces. Todo lo que se puede decir en este momento, es que el libro de los Jueces es uno de los libros más terribles de toda la Biblia. De hecho, las cosas más impactantes en la Biblia se hallan en él. Son esas cosas que usted no quiere leer, que le gustaría pasar por encima, cerrar los ojos y no tomar nota. Sí, existía una situación oscura, terrible, y en ocasiones, muy mala, que mostraba las inclinaciones del pueblo de Dios, que a la suma son: Las profundidades de la iniquidad en el corazón humano, la remota posición con respecto a los pensamientos de Dios a la que el pueblo puede llegar. Es difícil exagerar cuando se habla de algunas cosas en ese libro. De hecho, más de una vez, conforme leemos el libro de los Jueces, somos sorprendidos por la paciencia de Dios, por la voluntad de Dios de volver a Su pueblo. Pues bien, mientras esa es la condición general, se establece este contraste, se nos da este hermoso cuadro en el libro de Rut.

Y así somos llevados a ver a Dios actuar con una visión a largo plazo, en medio de tales condiciones y en momentos así. Mire las últimas palabras del libro de los Jueces: “En estos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía”. Mire las últimas palabras del libro de Rut: “Obed engendró a Isaí, e Isaí engendró a David”. ¡Maravilloso de contemplar! Todo parece ser una contradicción a Dios, y de hecho, lo es. Todo parece decir: “Esta situación es espiritualmente desesperada. Es una calamidad espiritual en sus últimas etapas”. Y justo en medio de eso actúa Dios con una visión a largo plazo. Y actúa hacia ese día, trayendo en David, en su glorioso reino y a través de él, a uno mayor que David y un reino aún más glorioso.

Yo creo que este primer pensamiento es tremendamente inspirador, es tremendamente tranquilizador, reconfortante y alentador. A veces nos inclinamos a pensar que la situación es espiritualmente muy desesperada, muy difícil, que los pensamientos de Dios están lejos de ser expresados y representados entre Su pueblo, que las cosas han ido muy lejos. Pero yo digo que es reconfortante recordar que en peores días que estos, Dios estaba actuando secreta y soberanamente con una visión a largo plazo, para tener lo que Él siempre quiso tener, y lo hizo.

Bueno, si no dijera nada más, esto ayuda. ¿No es cierto? Este es el mensaje aquí, justo desde el principio, pero vamos a desmenuzar esto y a tomar las ideas principales sobre las cuales se desarrolla el mensaje.


Aconteció en los días que gobernaban los jueces, que hubo hambre en la tierra” (Rut 1:1a).

Esta primera frase, claro está, es una frase oscura, es una frase trágica. Nosotros sabemos que la palabra del Señor se cumplió una y otra vez de esta manera en la historia de Israel. Él bendeciría a Su pueblo en sus campos, en sus canastas, en sus graneros, mientras se mantuvieran fieles a Él. Eso fue cumplido una y otra vez. Como caso extraordinario, recordará que en los días de Elías el Señor dijo: “No habrá lluvia sobre la tierra estos siete años”, y la sequía y el hambre continuaron con resultados devastadores. Entonces, cuando usted mira el libro de los Jueces no debería sorprenderlo estas hambrunas, ¿no es cierto? El hambre no era sólo algo que sucedía, era parte de un juicio divino, que venía por causa del estado espiritual, debido a la pérdida del carácter distintivo del pueblo.

Lea de nuevo el libro de los Jueces. A veces parece que incluso hasta las mejores personas se vieron involucradas en todo esto. ¡Gedeón! Incluso en la propia casa de Gedeón, en la casa de su padre, había ídolos. Más tarde, después de que el Señor usara a Gedeón tan poderosamente, él hizo una imagen. ¡La pérdida del carácter distintivo del pueblo del Señor!

Israel fue llamado a estar al margen de todos los demás dioses, pero no lo hicieron, y como resultado perdieron su poder sobre los enemigos. Eran un caso constante y reiterado de derrota y sometimiento a una u otra nación. ¡Pérdida de poder, pérdida de unidad! Era un pueblo desintegrado moral y espiritualmente, que no tenía un testimonio de autoridad en el mundo, se había perdido. Dios no lo era todo en la tierra donde Él, tan marcada y maravillosamente se había movido para ser el único Dios de Israel.

Hemos hablado de esto antes, de la singularidad del lugar de Dios hacia el que Él se trasladó. Primeramente, al llamar a Abram a que saliera de Ur, que saliera de los 5000 dioses que eran adorados ahí para ser su único Dios. Luego, al mantenerlo esperando hasta el día cuando Canaán fuera atacada a través de Josué, destruyera siete ciudades por causa de sus dioses, limpiara la tierra de idolatría y llevara a Su pueblo a la tierra donde Él y sólo Él, sería el objeto de su ocupación y adoración. Pero hay otros ídolos en la tierra de Israel y su testimonio se ha perdido. Dios no lo es todo. ¡No debería sorprendernos que haya hambre en la tierra!

Si usted quiere traducir esto en términos espirituales, verá que funciona espiritualmente ahora, de la misma manera que funcionó literal e históricamente en la vieja administración. La medida de nuestra comida, de nuestros recursos espirituales, de nuestra abundancia, incremento y ensanchamiento, es la medida en la que hayamos sido conformados a los pensamientos de Dios. Se rige de esta manera. Hay una gran hambre espiritual hoy. Sí, el pueblo del Señor de hoy tiene mucha hambre, se está muriendo de hambre. Donde sea que vaya usted se encuentra con la queja: “No encontramos pan. Es difícil encontrar algo de comida espiritual. Tenemos hambre de escuchar la Palabra en alguna medida”.

Bueno, usted sabe que la enseñanza bíblica no siempre alimenta. Puede que haya abundancia de enseñanza bíblica, es más, puede que haya abundancia de Institutos Bíblicos, y que la gente aún siga muerta de hambre. Un gran porcentaje del pueblo del Señor puede asistir a ellos, pasar por sus sesiones y aún ser pobre, flaco y superficial en sus vidas espirituales. No confundamos estas cosas pensando que “comida es comida”. Hay escasez de verdadera comida espiritual, en gran parte, porque el pleno pensamiento de Dios para Su pueblo no se tiene y no gobierna, como resultado, hay hambre en la tierra.


Y un varón de Belén de Judá fue a morar en los campos de Moab, él y su mujer, y dos hijos suyos” (Rut 1:1b).

Ahora, Elimelec, su esposa y dos hijos eran personas decentes, amables, buenas. No se dice nada en contra de ellos en su vida moral, ni en su respetabilidad…tal vez, en su temor de Dios en el corazón. Aquí hay algo que debemos notar. Cuán a menudo las personas buenas, honestas y sinceras de Dios se ven involucradas en una tragedia por el estado general de la iglesia.

Miremos esta secuencia de tragedia. En el versículo 1: Ellos fueron “a morar en los campos de Moab”. En los versículos 2-5: “El nombre de aquel varón era Elimelec, y el de su mujer, Noemí; y los nombres de sus hijos eran Mahlón y Quelión, efrateos de Belén de Judá. Llegaron, pues, a los campos de Moab, y se quedaron allí. Y murió Elimelec, marido de Noemí, y quedó ella con sus dos hijos, los cuales tomaron para sí mujeres moabitas; el nombre de una era Orfa, y el nombre de la otra, Rut; y habitaron allí unos diez años. Y murieron también los dos, Mahlón y Quelión, quedando así la mujer desamparada de sus dos hijos y de su marido”. Pasemos a los versículos 20-21: “No me llaméis Noemí, sino llamadme Mara; porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso. Yo me fui llena, pero Jehová me ha vuelto con las manos vacías. ¿Por qué me llamaréis Noemí, ya que Jehová ha dado testimonio contra mí, y el Todopoderoso me ha afligido?”

Es una tragedia, ¿no es cierto? ¡Tragedia! Es la tragedia de buenas personas que son involucradas en una situación por parte del pueblo de Dios en general, al no estar en concordancia con la mente del Señor. ¿Ve lo que quiero decir? Esto evidentemente habla de la pérdida del corazón. Este hombre Elimelec perdió el corazón, perdió la esperanza, perdió la fe. Él dijo: “No tiene sentido quedarse aquí, no hay nada para nosotros aquí. No hay posibilidades aquí, nada en absoluto. Sería mejor irnos”. Este hombre perdió el corazón, perdió la esperanza y la fe, debido al estado del pueblo del Señor cometió un error terrible que lo condujo a una tragedia.

¡Cuántas cosas suceden en la vida de tantas personas del pueblo de Dios que nunca sucederían si el pueblo como un todo estuviera en lo correcto! Piense en todas las cosas que han venido sobre el cristianismo, que nunca debieron haber venido, que nunca debieron haber sucedido, si la comprensión original y posterior del día de Pentecostés se hubiera mantenido. Todas las cosas que vinieron cuando vino la decadencia espiritual, y todo el terrible legado del día en el que la iglesia comenzó a perder su posición espiritual. ¡Cuántos se han visto involucrados! Tenemos que tomar esta actitud con las personas que parecen estar en un lío. ¿Por qué hay tantos enredados? No es su culpa, es porque no han tenido la ayuda que debían tener de la iglesia y entre el pueblo de Dios. Porque las cosas no están en buenas condiciones cuando necesitan ayuda entre el pueblo de Dios.

Verá, el estado colectivo del pueblo del Señor, tiene una repercusión trágica sobre los individuos del pueblo y sus vidas. Cuando el pueblo del Señor colectivamente está en un estado espiritual correcto, en correspondencia con la mente, pensamiento y voluntad revelada del Señor, los individuos encuentran seguridad entre el pueblo del Señor y son guardados de muchos errores. Encuentran su vida ahí. Encuentran su guía ahí. Encuentran su protección ahí. Encuentran su sabiduría ahí. Así debe ser, pero como ese no es el estado del pueblo del Señor, muchos están cometiendo errores y equivocaciones terribles. Están involucrados en todo eso, lo cual es una tragedia para muchos individuos, porque no tienen los valores de la vida corporativa y colectiva del pueblo del Señor. Nosotros debemos ser muy considerados, empáticos y comprensivos, porque la culpa no siempre la tiene el individuo. Ellos se han visto involucrados en un cristianismo que ha introducido un montón de cosas que Dios nunca ha querido, y que nunca habrían sucedido si todo hubiera continuado como al principio.

Entonces, aquí tenemos a unas personas decentes, respetables y amables, con temor del Señor en sus propios corazones, pero moviéndose hacia una terrible tragedia, porque su nación estaba equivocada, porque el cuerpo corporativo estaba errado. Sí, así era. Pero ellas tampoco están completamente libres de culpa, porque está la responsabilidad individual. Una tragedia sólo puede superar a aquellos que entregan su fe y principios a la política o a la seguridad personal.

¿Cogió esto? Ellos sabían muy bien que el pacto se relacionaba con esa tierra, la cual era su hogar. Ellos pertenecían a la tierra del pacto y al pueblo del pacto, y sabían muy bien lo que Dios había dicho acerca de otras tierras, especialmente de la tierra de Moab. Si se habían deslizado por olvidar sus Biblias, no soy capaz de decirlo, pero yo sé que nosotros nos metemos en un montón de problemas por no conocer nuestras Biblias. Se hacen un montón de cosas que están completamente equivocadas, cuando la Biblia tiene algo que decir al respecto con bastante precisión y certeza. ¡Si sólo conociéramos nuestras Biblias y las leyéramos cuidadosamente!

David en una ocasión se metió en problemas terribles porque olvidó su Biblia, cuando puso el arca sobre un carro. Sí, y el Señor les había dicho a los levitas que ellos debían llevar el arca, no un carro. Estaba ahí, en la Biblia. David se molestó mucho con el Señor por golpear a los conductores con la muerte, se fue y se peleó con el Señor, tomó su Biblia y encontró donde estaba escrito que los levitas debían llevar el arca. Entonces ajustó las cosas, pero eso no significó que se había salvado de la tragedia. Escuche esto: El Señor nos ha dado la Palabra y nos ha dado a conocer Su mente, así que nosotros no nos salvaremos de las consecuencias que siguen a nuestra ignorancia de lo que podíamos y debíamos saber. Esta es una lección muy profunda que surge de este caso. Las consecuencias deben alcanzar a los que ignoran la Palabra.

Sí, este era un llamado a la fe, ¿no es cierto? La totalidad de esta historia maravillosa en este pequeño libro resulta en tal triunfante tema, porque la fe viene en algún lugar. La fe regresa donde fue perdida. No debemos anticiparnos, pero verá, la fe regresa al círculo familiar mismo de Elimelec. La pérdida de la fe conduce a la tragedia, la recuperación de la fe conduce a la restauración y gloria. Sí, claro, una prueba muy severa de fe, ¿no es cierto? Una prueba severa de fe, pero tenemos el principio. El Señor Jesús ayunó cuarenta días y cuarenta noches y terminó hambriento. Físicamente, la situación era muy crítica, tal vez hasta desesperada. Entonces Satanás le dijo: “Vamos, has que estas piedras se conviertan en pan”. Esta es una prueba de fe en el Padre, ¿verdad? Veamos el principio: La fe en el Padre nos conduce a hacer las cosas correctas, la pérdida de la fe nos conduce a hacer las cosas incorrectas. ¡¡Qué tragedia habría sido si el Señor Jesús hubiera depuesto la fe en Su Padre por una aparente necesidad, porque las circunstancias parecían muy desesperadas o graves!!

Elimelec abandonó su fe ante la prueba, se entregó a las circunstancias, se entregó a la política. La política es una de las cosas más desastrosas. Lo que la política hace contradice lo que Dios ha dicho. Permitir que la política gobierne, es permitir que gobierne nuestro propio beneficio, nuestra propia seguridad, nuestro propio bienestar…cuando Dios ha dejado perfectamente claro Su mente en Su Palabra.

Nosotros no podemos mantener nuestra plenitud, no podemos mantenerla fuera de la tierra de Dios. Puede que tengamos mucha, pero salgamos de la tierra de Dios y no la podremos conservar. Ellos pensaron que podrían conservarla al ir a Moab. ¡Para conservar su plenitud salieron de la plenitud! Evidentemente, se llevaron todo con ellos, pensaron que estarían muy seguros. “Salimos llenos y regresamos vacíos”, dijo ella. No podemos conservar absolutamente nada si nos salimos de la tierra de Dios, si nos adentramos en una tierra ajena a Dios. Y eso era Moab, era una tierra totalmente ajena a Dios, ajena al pacto de Dios, es más, era peor que eso. Entonces, Noemí pronunció estas terribles palabras: “Yo me fui llena, pero Jehová me ha vuelto con las manos vacías…Jehová ha dado testimonio contra mí, y el Todopoderoso me ha afligido” (Rut 1:21).

Dios actuó soberanamente en señal de desaprobación. ¿Para qué? Para regresarlos. La adversidad en las manos de Dios siempre tiene intención de ser, primeramente, correctiva, y luego, restauradora. Dios es soberano, y actuó soberanamente con ellos, en consecuencia, trajo esta adversidad sobre ellos, no pudo hacer otra cosa. En Su bondad y misericordia, y de acuerdo a Su pensamiento de bien, los castigó.

David dijo: “Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba”. ¡Cuán cierto es esto en este caso! Sí, es el lado oscuro. ¿Qué hay ahí? ¡Muerte! Elimelec está muerto, sus dos hijos están muertos. ¡Muerte, punto muerto, impase, sin salida! Todo ha llegado a un punto muerto, a una calle sin salida, a un nudo, a la esterilidad. Noemí habla de ella y de sus dos nueras: “¡Sin hijos!” Todo es esterilidad y muerte cuando actuamos en contradicción a la mente revelada de Dios.

Es una terrible lección: Ministerio infructuoso si nos salimos de la tierra de Dios. ¡Tómelo en serio! Dios ha dejado perfectamente claro Su pensamiento. En todo lo que concierne a nuestro ministerio y servicio, Dios ha colocado Sus principios. Nos ha dicho dónde y sobre qué terreno se reunirá con nosotros. Nos ha dicho que se reunirá con Su pueblo en Su casa. Nos ha dicho que Él ha señalado ciertas cosas y ciertas personas en Su casa, bajo la unción del Espíritu, para nuestra dirección, para nuestra seguridad, para nuestro bien. Salgámonos de ese terreno y veamos lo que sucede. Usted puede ponerlo a prueba. En todo caso, parece muy claro, hay limitación, muerte y esterilidad espiritual. ¡Qué lástima las vidas que se están moviendo rápido en dirección a su fin con una historia de esterilidad, que bien podría ser una historia de plenitud y de abundante servicio, si sólo reconocieran los principios de Dios entre Su pueblo!

Diga lo que quiera. Culpe al pueblo del Señor. Culpe a los siervos del Señor si lo desea. La palabra de Dios es perfectamente clara en esto. Encontraremos nuestro camino, encontraremos nuestro servicio en el terreno que Dios ha establecido. Y si nosotros sabiendo esto o habiéndosenos dado en la Palabra de Dios lo ignoramos, o nos salimos de ellos, nos apartamos, rehusamos tenerlo, lo violamos…entonces, muerte espiritual, esterilidad espiritual, punto muerto espiritual.

Estas son cosas que debemos decidir de corazón, por difícil que suenen. Debemos tomarlas en serio. La herencia que debe ser nuestra y que nos pertenece por derecho, por pacto, como en este caso, o cae en desuso y no derivamos nada de ella, o pasa a los demás. Hay una tremenda advertencia en el libro de Apocalipsis: “…para que ninguno tome tu corona”. Esa corona que podría ser nuestra pasa a otros.

Bien, este es uno de los aspectos de esta historia. Es un aspecto trágico, oscuro. Sé que usted está presionado por esto ahora, aún así, también es que reconozcamos el mensaje de este libro. Porque, estimado amigo, no es sólo un mensaje que se aplica individualmente a nuestra vida cristiana, sino uno de los mayores aspectos de la doctrina de la redención, el cual, probablemente, veamos más adelante. Hasta que usted reconozca el terreno de la muerte, la razón de la muerte, del punto muerto y de la esterilidad, no está en posición de apreciar la grandeza de la misericordia de Dios.

Entonces, pasemos al siguiente aspecto sobre el cual se desarrolla el libro. Podríamos resumirlo en una pequeña frase y título del Señor bien conocido por nosotros en el Nuevo Testamento: El Dios de esperanza. Hay un terrible y oscuro contexto, pero por encima de todo está el Dios de esperanza.


Entonces se levantó con sus nueras, y regresó de los campos de Moab; porque oyó en el campo de Moab que Jehová había visitado a su pueblo para darles pan… Así volvió Noemí, y Rut la moabita su nuera con ella; volvió de los campos de Moab, y llegaron a Belén al comienzo de la siega de la cebada” (Rut 1: 6 y 22).

¡Buenas noticias desde un país lejano! ¡Buenas noticias en un país lejano! Ella oyó estando fuera de la tierra, en la tierra de Moab, que Dios había visitado a Su pueblo. Es difícil situar esto en el libro de los Jueces, pero evidentemente, fue en uno de esos períodos comprendido entre las tragedias que sucedían ahí. Fue en uno de esos períodos, como usted lee en Jueces, en que la situación había cambiado por un tiempo corto. Bajo Gedeón, por ejemplo, o bajo Débora, o bajo otros parches en un largo y oscuro día de cuatrocientos años. En definitiva, fue en uno de esos períodos brillantes de la oscura historia de Israel que se dijo: “…que Jehová había visitado a su pueblo para darles pan”, y pasaron del hambre a la cosecha.

Hay un lugar donde Dios se reúne con nosotros y sólo lo hará ahí, y ese lugar es la resurrección; la tierra de la resurrección.

¡El Señor ha resucitado! Pero Tomás dijo: “Yo no lo creo”. Así que él no estaba con los discípulos cuando el Señor se les apareció la primera vez. Tomás estaba en algún lugar lejos, afuera, vagando, tal vez, en su desesperación y oscuridad. El Señor nunca fue detrás de Tomás, lo dejó seguir, lo dejó arder en su miseria. “Aquí está el lugar donde yo me reuniré contigo, donde creas que Yo he resucitado”. “No seas incrédulo, sino creyente”. Era una cuestión de fe, ¿no es cierto? Creer en la resurrección.

La noticia había salido: “Hemos visto al Señor. El Señor ha resucitado”. Sin embargo, él terminó por no creer las buenas noticias y fue dejado en la oscuridad. El Señor no salió tras él. No, hasta el día que regresó. Cómo llegó Tomás a ese día, no lo sabemos. Algo había estado sucediendo en él. Tal vez había llegado al lugar donde finalmente dijo: “Por este camino no voy a llegar a ningún lugar. Si hay alguna esperanza parece ser entre aquellas personas y en aquella habitación. Lo menos que puedo hacer es ir y ver”. Sí, y cuando él entró en la tierra donde el Señor era creído y donde aquellos hombres estaban disfrutando la realidad de Su resurrección, el Señor se reunió con él y él se reunión con el Señor.

Siempre hay un terreno así. La historia del hijo pródigo tiene este aspecto en ella. El hermano mayor no quería entrar. Está bien, déjenlo afuera tan miserable como pueda ser. Toda la alegría está adentro. Él tiene que entrar al terreno de la resurrección para estar en el bien y en el gozo de la vida de resurrección. Ese es el lugar donde el Señor se reúne con nosotros, véalo aquí, en la siega de la cebada.

Ahora, usted sabe muy bien que la cebada siempre es tipo de la resurrección. Es la primera de las cosechas de granos. Se hacen muchas referencias a la cebada en este librito; seis veces para ser exactos. Rut entra a su nueva vida, a su nueva plenitud a partir de la cosecha de la cebada, por lo que Booz le da de su granero de cebada. Todo descansa en la cebada y en la siega de la cebada.

¿Qué de los cinco panes de cebada con los que el Señor alimentó la multitud? ¿Qué fue lo que Él dijo inmediatamente después? “En efecto, mi carne es vida”. “¿Cómo nos va a dar este Hombre a comer Su carne?” Bien, el misterio de la impartición de la vida de Cristo a nosotros, es experimentada únicamente al estar en el terreno de la resurrección. El Espíritu Santo ministra a Cristo después de Su resurrección, y nos ministra Su resurrección, Su vida resucitada; el pan de cebada. Usted puede ir a través de la Biblia y ver que la cebada siempre es tipo de la resurrección.

1 Pedro 1:3-4, “…para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros”. Usted puede leer esto en el libro de Rut.

Entonces, Dios siempre se mueve hacia atrás, así como hacia adelante, a lo largo de la línea de la resurrección. Este es el mensaje aquí. Dios siempre está en el lado positivo. Esta situación no es plácida para Dios, ni lo satisface. Esta tragedia, ya sea en la tierra o en la vida de estos pocos, no le da gloria a Dios. Él siempre reacciona a una situación así en el principio y en la realidad de la resurrección.

Él está en el lado positivo. ¡Créalo! ¿Está usted en alguna situación trágica? ¿Ha llegado a detenerse, a un punto muerto, a un impase y a la esterilidad? ¿Siente que se ha salido de la tierra del Señor? ¡El Señor no acepta esto y quiere que usted tampoco lo acepte! Él no cree que esto sea lo último. Él actúa en el lado positivo. No hay desesperación ni tragedia profunda y terrible, pero el Señor reaccionará a eso en la resurrección.

¡Posea esto por fe: Dios es Dios de la resurrección! Dios es el Dios de la siega de la cebada, Su respuesta a la muerte y a la desolación. Él es el Dios que se levantó de la muerte, si usted quiere esto, créale. Hay buenas noticias para usted, como para Noemí. La reversión de toda nuestra tragedia está en la resurrección del Señor Jesús. ¿Lo tiene? Sí.

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